• RWANDA

LOS ULTIMOS CONVENIOS DEL GMV
CON LA DIOCESIS DE KABGAYI EN RWANDA

En Diciembre de 1996, Don José Mª Setién obispo de San Sebastián vino a Rwanda a hacer una visita a sus misioneros. Aprovechando la oportunidad y en representación de los obispos de las tres diócesis vascas firmó un convenio con el entonces obispo de Kabgayi, Don Anastasio Mutabazi en el que se señalaba la fecha del 31 de Diciembre del año 2000 para dar por finalizada la presencia del grupo misionero vasco en Rwanda.

El grupo se hallaba entonces presente en tres parroquias de la diócesis de Kabgayi, en Gihara Leonardo Esnaola y José Ramón Amunarriz, en Mugina Juan Cruz Juaristi e Isidro Uzcudum y en Kayenzi Manuel Segundo Aizpuru acompañado de un sacerdote nativo. Dichas parroquia fueron fundadas por los misioneros del grupo vasco en 1965 y 1968.

El año en que finalizaba el convenio, en fecha del 10 de Junio, fue asesinado Isidro Uzcudum en Mugina. El trágico acontecimiento supuso una razón más para que Don Juan Mª entonces obispo de San Sebastián nos urgiera la retirada definitiva. Nos dio el plazo de casi un año más para preparar el relevo y dar paso a los sacerdotes nativos.

Don Juan Mª cursó una visita a sus misioneros en septiembre del año 2000 y dio por terminado el convenio que unía a Misiones Diocesanas Vascas con la diócesis de Kabgayi en Rwanda. Para no romper bruscamente los lazos que nos unían a Rwanda y a nombre de sus hermanos obispos, Don Juan Mª suscribía un nuevo convenio que subrayaba únicamente la colaboración económica durante seis años, en vistas a la formación del clero nativo. Desde las procuras se ha ido enviando hasta ahora una cantidad estipulada en el convenio y se ha pagado la beca de dos sacerdotes que han obtenido la licenciatura de teología en Comillas de Madrid y de medios de comunicación en Salamanca.

Después de un discernimiento personal de los cuatro misioneros con Don Juan Mª, Juan Cruz Juaristi y Leonardo Esnaola dejaban Rwanda entre septiembre y diciembre de 2001. José Ramón Amunarriz pedía un plazo razonable para terminar con las obras que se traía entre manos en el llamado “polo de desarrollo” de Kabuga en la parroquia de Gihara. En vísperas de terminar dicho plazo, el 13 de mayo de 2002, moría trágicamente en un raro accidente de carretera (¿provocado quizá?; no se ha podido saber). Manuel Segundo pidió continuar en Rwanda a título personal, de acuerdo con el obispo de la diócesis de origen y el obispo de Kabgayi. Quedaba así, al frente de la parroquia de Kayenzi, acompañado de un sacerdote nativo, hasta que se vio obligado a abandonar Rwanda por razones de seguridad personal. Volvió aquí en abril de 2007.

LAZOS DE COLABORACIÓN CON RWANDA

En torno a los cinco misioneros que dieron continuidad durante 40 años a Misiones Diocesanas Vascas en Rwanda, han surgido ONGs, asociaciones y fundaciones que continúan de otra forma colaborando con ese País.

La ONG Behar Bidasoa de Irún, nacida para dar apoyo a los grandiosos planes de José Ramón Amunarriz, sigue colaborando con el programa social del “polo de desarrollo” de Kabuga. En él se hallan presentes escuelas, centro de formación profesional, centro cultural, centro de salud, talleres de muebles y de soldadura etc.

En Zarautz, la ONG “Orizautz” da apoyo a las obras sociales de Mugina: atención a huérfanos, a enfermos de sida y a dos asociaciones de viudas. Tiene apadrinamiento de niños y becas para estudiantes de secundaria. Y sostiene económicamente un centro de formación de jóvenes en albañilería y carpintería.

  • MANABÍ (ECUADOR)

Manabí es una extensa provincia de 20.000 kms2 y 300 kms de longitud.

En el año 1959 Mons. Gabilanes, obispo de Manabí, pidió al grupo misionero vasco hacerse cargo de la parte norte de la provincia, en el cantón Sucre. Aquel mismo año dos sacerdotes y un seglar del grupo misionero vasco se establecieron en Jama. Desde ahí atendían y visitaban San Isidro, Diez de Agosto, Pedernales y Cojimies.

En el año 1964 los jesuitas se retiraron denitivamente de Bahía de Caráquez y esta parroquia comenzó a ser atendida por los misioneros vascos.

En el año 1.970 llegaron las misioneras mercedarias de Berriz, se asentaron en Bahía, San Isidro y Pedernales. Varios años después se establecieron también en Jama y en San Vicente.

Un numeroso grupo de seglares trabajaron en todas las parroquias. José Vellés estuvo en Jama hasta su muerte, en el año 1981. En 1971 puso su taller artístico en Bahía de Caráquez Peli Romarategui, dedicándose a realizar distintas obras, como mosaicos, vitrales, altares, sagrarios, ambones, en muchas iglesias donde estaba el grupo y en otros lugares de la Costa, de la Sierra y del Oriente.

Las condiciones de incomunicación, lejanía y extrema pobreza en que vivía Manabí hizo que los misioneros tuvieran la inquietud de recorrer los últimos rincones y llegar a todos los lugares. Esta preocupación se encauzó con la realización de la primera misión en el año 1973, con la ayuda del equipo misionero de Riobamba y la orientación de Mons. Leonidas Proaño.

El método de la misión se basaba en las pedagogías liberadoras y en los análisis sociales que se estaban planteando en América Latina. Comenzó un proceso de organización y de compromiso desde la fe. Surgieron las CEBs (comunidades eclesiales de base). Los seglares tomaron el protagonismo de la iglesia. La organización de los pobres puso su base en los trabajos comunitarios y desde ahí fue dando respuesta a las principales necesidades del pueblo. Se crearon las bodegas y los botiquines comunitarios; se luchó por mejorar la educación y se promovió la alfabetización de adultos con el método de Paulo Freire. Se adquirieron tierras comunitarias.

El grupo dejó de atender la parroquia de Pedernales en 1996 y al año siguiente Jama. Nuevos agentes de pastoral se fueron integrando en los territorios encomenzados al grupo y se colaboró con ellos. En el 2005 el grupo se retiró de Bahía de Caráquez y al año siguiente, 2006, lo hizo definitivamente de Manabí, siendo San Isidro y San Vicente los últimos lugares en que se permaneció.

Las CEBs han experimentado algunos altibajos, pero siguen adelante en todas las parroquias.

Una carta de Vilma Vélez, de la comunidad de Piquigua, San Isidro, recoge el caminar actual de las CEBs:

“Se retomaron las reuniones parroquiales de bodega y botiquín juntas. Está habiendo capacitación de promotores de salud. Hay otra necesidad que está tomando fuerza y es la de capacitación en el tema de mujer. Los trabajos comunitarios están débiles pero es una forma de poder sobrevivir y por eso se les está dando importancia.

Habíamos perdido las reuniones cantorales pero con la venida de Isabel Matilla que nos animó nos estamos reuniendo nosotros solos. Nos reunimos nosotros los de San Isidro; de Jama vienen Ulbio, Lety, Alfredo, José Luís; de Bahía los jóvenes, Vicenta y un grupo de compañeras; de los Caras Estrellita y su equipo; los de San Vicente nos acompañan poco, Atenay es la que viene. Nos hemos reunido el año pasado tres veces y este año ya tenemos hecho el plan. Hacemos las reuniones rotativas aunque no es fácil.

Acá en San Isidro continuamos algunos, hay bastante gente nueva, pero con el apoyo de los más antiguos ya se están comprometiendo a la catequesis, visitas y misiones. En semana santa hicimos una especie de misión para invitar a las familias a participar de las celebraciones en las comunidades, fue una repuesta muy positiva de la gente.

En Piquigua la gente joven casi toda estudia universidad, por eso no es fácil contar con ellos todo el tiempo, nos ayudan cuando tienen tiempo libre. Ahora estamos con un nuevo proyecto sobre fincas integrales. Estamos trabajando para colaborar también con el medio ambiente, porque es un grave problema de contaminación que tenemos por los químicos que se aplican y en particular me preocupa porque estoy haciendo una licenciatura en Ecología y Ambiente y eso me duele por que hay que devolver a la tierra algo de lo que sacamos para que siga produciendo”.

  • RIOBAMBA (ECUADOR)

Es en la diócesis de Riobamba que abarca la provincia de Chimborazo, situada en el corazón de la cordillera Andina ecuatoriana, el nuevo lugar donde poder hacer una experiencia misionera y de cooperación entre iglesias y más concretamente en la parroquia de Sicalpa, uno de los cantones más antiguos de la provincia.

A esta iglesia hermana de Riobamba nos vincula históricamente un lazo fraterno de colaboración, de opciones, de trabajo compartido, de coordinación de las CEBs a través del EMI (equipo misionero itinerante)

Es aquí donde la misionera Estíbaliz Izaguirre Rodríguez desempeñará su tarea misionera durante tres años inserta en la tarea pastoral que realiza el EMI.

La iglesia de Riobamba desde su opción por los pobres y las CEBs, tiene como objetivo general fortalecer el proceso de evangelización y misión desde las diferentes realidades y culturas presentes en la Diócesis, para que su acción ayude a la formación integral de las personas, se consolide la comunidad cristiana que transforme la realidad en el Reino de Dios.

1. Dimensión evangelizadora y misionera.

Líneas pastorales:
• Renovar el espíritu misionero
• Priorizar la formación y el acompañamiento pastoral de las comunidades cristianas
• Suscitar la interculturalidad , apoyar y fomentar los valores y el pensamiento indígena como aporte a la evangelización.

2. Dimensión ministerial

Líneas pastorales:
• Construir, valorar y acompañar los diferentes ministerios y servicios laicales
• Promover y fortalecer el trabajo pastoral en equipos
• Revalorizar y fortalecer el papel de la mujer en la tarea evangelizadora de manera que pueda tomar decisiones y aportar con una visión crítica y especifica.

  • MALANJE (ANGOLA)

Desde los comienzos de las Misiones Diocesanas en Angola, hace 50 años, se estuvo presente en esta Provincia del interior de Angola. El trabajo misionero se extendió por toda su extensión (unas tres veces Euskadi) y con obras de carácter ejemplar, como un hogar para estudiantes en el barrio de Maxinde del que más tarde saldrían futuros dirigentes del país independiente.

En 1978 se rompieron los lazos de colaboración de las Misiones Diocesanas con esta diócesis. Pero en 1996, se recuperaron con el nombramiento de un obispo vasco, Luis Maria Perez de Onraita para ella.

Los primeros años de presencia del nuevo obispo fueron marcados por un recrudecimiento de la guerra en la región. Especialmente en el año 1998 con el asedio de Unita a Malanje capital y el bombardeo continuo del que no se salvó ni el Obispado.

Con el fin de la guerra en 2003 los malanjinos volvieron a su trabajo cotidiano del cultivo de la mandioca, pero esta vez con la certeza de que su cosecha no iba a ser robada por tropas de Unita o del Gobierno. Los trabajos de desminado comienzan en la zona, aunque seguirán durante muchos años más, debido a la inmensa cantidad de minas esparcidas por todo el territorio. Actualmente siguen muriendo muchas personas víctimas de ellas, cinco años después del fin de los conflictos.

Desde la Diócesis se intenta con todas las fuerzas recuperas las antiguas misiones, actualmente destrozadas por la guerra, incomunicadas por las minas y los puentes derruidos. Fruto de este esfuerzo diocesano tenemos las misiones de Quela y de Cuale como últimas recuperaciones.

Para realizar todo este trabajo, la presencia, acompañamiento y fé de los catequistas que se han encargado de mantener la presencia viva de Cristo en las comunidades durante todos estos años de guerra. Sin estas incansables personas el trabajo de recuperación estaría perdido.

Entre los proyectos sociales de actuación de la diócesis se encuentra la apertura de una emisora de "radio ecclesia", la recuperación de todas las escuelas y puestos médicos de las misiones.

  • REPUBLICA DEMOCRATICA DEL CONGO

Punto de partida y desarrollo de nuestra presencia en la Diócesis de Lubumbashi, Provincia de Katanga, Congo ex-belga, conocido en su tiempo como “Congo-Leo” (de su capital, Leopoldeville), a diferencia del Congo ex-francés, conocido como Congo-Braza (de su capital Brazaville).

En junio de 1964, un Padre benedictino, Pierre Stasse, procedente de la Abadía de San Andrés, en Brujas, llega a Bilbao y se entrevista con Monseñor Gúrpide Beope, Obispo de la Diócesis. Los Benedictinos de San Andrés vienen trabajando en aquella Diócesis desde comienzos del siglo XX. Diversas circunstancias les impulsan a buscar ayuda, a modo de relevo: las circunstancias que han envuelto el acceso del Congo Belga a la independencia y, más en concreto, la guerra de intento de secesión de Katanga, han dejado un impacto fuerte en muchos de los misioneros; por otra parte, ellos son belgas y la presencia del belga después de tantos años de colonización…

Los Benedictinos de Brujas han escuchado que en las Diócesis Vascas hay sacerdotes que desean ir a Misiones (¿?), pero que no se les permite salir. En efecto, varios sacerdotes de la Diócesis de Bilbao que se disponían a salir hacia nuestras Misiones en Venezuela han recibido del Obispo Gúrpide la respuesta de que “o a Brasil o a ninguna parte”: Monseñor Gúrpide, con ocasión del Concilio, se ha comprometido con el Santo Padre en enviar a Brasil misioneros de la Diócesis de Bilbao. (A título informativo: desde que, en 1960, 360 sacerdotes vascos habían dirigido un documento a los Obispos de las tres Diócesis Vascas, denunciando la estrecha colaboración de la jerarquía eclesiástica con el gobierno dictatorial del General Franco, habían visto retirados sus pasaportes).

El mismo Arzobispo de Lubumbashi, Monseñor Cornelis, ha venido a Vitoria para entrevistarse con D. José Zunzunegui, a fin de obtener los sacerdotes que necesita.

El Padre Pierre Stasse, benedictino, se entrevista en San Sebastián con Monseñor Gúrpide. A los pocos minutos, Monseñor Gúrpide acepta que los tres candidatos para Venezuela puedan marchar a Katanga: Prudencio Escobar, Gerardo Aldama y Luis Mari Gerrikagoitia -afirma- “son unos buenos sacerdotes…”.